Aunque siempre será importante poner límites, es comprensible que esta contingencia por COVID19, que nos obliga a estar distanciados y limitados, favorezca el uso de dispositivos digitales por parte de los niños.

Si los enseñamos a usarlos de la forma correcta, pueden ser muy útiles para su desarrollo.

Aquí te comparto algunas alternativas para usarlos de forma positiva:

  • Usen las redes sociales para buenas causas.  Averiguen si hay alguna manera de ayudar a las demás personas, busquen grupos, comunidades y asociaciones que trabajen por el bien de los demás, vean todo lo que han hecho y únanse de forma activa mediante mensajes de aliento, ayuda económica u ofreciendo algún talento.
  • Busquen tutoriales. Es momento de aprender en familia a preparar platillos interesantes, a reparar objetos, a encontrarle un nuevo uso a cosas descompuestas, a limpiar a profundidad objetos que no hemos tocado hace mucho, etc.
  • Utilicen las redes para mantener vivas sus relaciones sociales. Visiten de manera virtual a los abuelos, tíos, primos y amigos de la escuela. Diviértanse con aplicaciones que les permiten relacionarse a distancia y platiquen entre sí.
  • Compartan los dispositivos. Esta es una gran oportunidad para darse cuenta de lo que sus niños mayores están viendo en Internet y para mantenerse al tanto de lo que están aprendiendo. Ver una película en familia puede ayudar a tranquilizar a todos, mientras apreciamos las historias y el significado que las películas pueden ofrecernos. También podemos aprovechar para viajar por el mundo de manera virtual a través de recorridos gratuitos por museos y ¿por qué no?, usar Google Earth para pararnos en alguna calle del mundo y recorrerla. 
  • Lleva a tus hijos a tu trabajo de manera virtual. Muéstrales qué haces, con quien trabajas y los programas que utilizas. Anímalos a que jueguen a que “trabajan” contigo de forma imaginaria como una manera de “llevarlos a su trabajo” sin necesidad de salir de casa.
  • Establece límites. Como siempre, el uso de la tecnología no debe posponer la necesidad de dormir, de hacer actividades físicas, de leer o de pasar tiempo con la familia. Elaboren un pequeño plan para que el día no se acabe sin haber realizado diversas actividades que aporten a la salud física y mental de todos los miembros de la familia.

Fuente: Sociedad Americana de Pediatría