El Dr. MarcOso estaba jugando en el jardín, cuando sintió gotitas de agua caer sobre su cabeza.

“¡Dr. MarcOso! ¡debes entrar a la casa! – gritó mamá osa – ¡se avecina una tormenta y debemos protegernos!”

El papá oso, que estaba en el garage, y los hermanos ositos, que también estaban en el jardín, entraron a la casa y se sentaron en la sala, muy serios.

Mamá ¿qué puede pasar durante una gran tormenta? – preguntó hermanito osito.

Mamá osa contestó: “¡Durante una tormenta el viento sopla fuerte y las cosas pueden volar!”, ella se quedó pensativa y luego agregó, también se me ocurre que habrá tanta agua afuera, que posiblemente entrará a nuestra casita.

Entonces ¿qué podemos hacer? – preguntó hermanito osito, un poco temeroso.

¡Hagamos un plan! – Dijo Dr. MarcOso con mucha seguridad. Amaba organizar planes para tener todo bajo control y era muy bueno tomando notas y apuntes en su libreta.

– Primero haremos lo siguiente: ¡verificaremos que tengamos comida y agua para no salir de casa durante la tormenta!

Mamá osa fue a la alacena y contó: – 1,2,3… ¡tenemos 5 botellas de miel, una para cada uno! –

-¡Súper! – El Dr. Marcoso palomeó la palabra “comida” en su lista.

Hermana osa dijo penosa: – ¿tenemos suficiente agüita? Es que suelo tener sed y quiero poder beber algo sin salir a la tiendita. – 

Papá oso se agachó para ver el fondo de la alacena –  Mmmm…. Déjame revisar bien….  ¡oh! ¡sí! aquí tengo un garrafón, será suficiente para no ir a la tiendita en varios días. –

Dr. Marcoso volvió a poner una palomita en su lista y a escribir “agüita lista”.

-¿Qué nos falta? – preguntó mamá osa.

-¡Podemos proteger la ventana del frente de la casa! ¡así formaremos algo parecido a una cueva para estar aún más seguros en la sala! ¿con qué podríamos protegerla? – preguntó  hermana osa.

-¡Vayamos a la bodeguita! – dijeron todos mientras se apresuraban para llegar ahí.

-¡Lo tengo! ¡lo tengo!, ¡aquí tenemos un poco de cinta y una madera! ¡si la ponemos contra la ventana no entrará el viento y estaremos más seguros! – dijo papá oso con mucho entusiasmo, mientras sacudía la madera que tenía mucho polvo.

Durante esa tarde, todos ayudaron a acomodar las cosas en la casa, guardaron los objetos pequeños que podrían perderse y juntaron muchos trapitos para poder secar el agua que quisiera colarse por las puertas y ventana.

-¡Listo! ¡ya hemos preparado todo! estamos listos para la tormenta. – dijo mamá osa.

Dr. Marcoso le contestó: me falta palomear algunas cosas… ¡ayúdenme a ver si las tenemos!

-¿Velas y encendedor? – ¡sí, si tenemos! – dijo papá oso – tengo un encendedor junto a la parrilla.-

-¿Lámparas y pilas? – ¡sí, tengo la que me regalaron en mi cumpleaños y aún sirve! – gritó contenta hermanita osa, que quería colaborar con algo.

-¿Un radio portátil? – preguntó Dr. MarcOso – ¡puedo prestarles mi favorito! – dijo hermanito osito, mientras corría a sacarlo de su baúl de juguetes.

-¿Cuentos para leer mientras no podemos jugar afuera? – seguía apuntando el oso más organizado de la familia – ¡tengo 5! – dijo el hermanito osito que seguía buscando rápidamente cosas útiles dentro de su baúl de tesoros.

Y lo más importante – dijo mamá osa – ¿tenemos tranquilidad de que todo estará bien? – todos contestaron al unísono: ¡eso tenemos de sobra porque hemos sido precavidos!

¡Perfecto!, dijo mamá osa.

¡Oh! ¡no olviden lo más importante! – interrumpió Dr. MarcOso – ¿qué? – preguntó papá oso pensativo.

¡A rufus! ¡nuestra mascota! ¡también debe estar seguro para que no le pase nada! – dijo Dr. MarcOso mientras señalaba un sitio seguro dentro del hogar.

¡Es cierto! – dijo mamá osa- ¡voy a traerlo para que esté con nosotros y no tenga miedo ni se moje!

-Ahora sí, ¡ ya estamos listos! – dijo papá oso, mientras sonreía complacido en el sillón y le daba un sorbo a su café.

Y así llegó la tormenta, y mientras ésta pasaba, el Dr. MarcOso cayó profundamente dormido en los brazos de mamá osa, arrullado por el sonido del poderoso viento ¡uh! ¡uh! ¡uh!

Mientras tanto, papá oso sacaba el agua que se colaba por la orilla de la ventana y afirmaba: en unas horas, la tormenta acabará. Estoy orgulloso de este gran equipo que formamos con mamá osa, hermanitos ositos, Dr. MarcOso y yo. Me alegra que ya no le temamos a las tormentas. Hemos aprendido que éstas siempre pasan y que no pasa nada si somos precavidos. –

-Mientras tanto, comamos unas galletitas y descansemos un poco- dijo papá oso bostezando – ¡mañana nos espera un gran día ayudando a los vecinos a reparar sus casas y limpiando la nuestra que quedará llena de ramitas con tanto viento! –

Dr. Marco Escalante Rodríguez | Pediatría y Nefrología