Desde hace más de 65 años, en México se aplica la vacuna de la tuberculosis (BCG) durante las primeras horas de vida de un bebé, junto con la de hepatitis b.

Normalmente, la aplicación de la vacuna deja una cicatriz circular muy visible en el brazo. Fácilmente podemos identificar a quienes la recibieron; sin embargo; ¿qué ocurre con aquellos que la recibieron pero no tienen esa marca?

Si bien tener esa cicatriz te ofrece la certeza de haber recibido la vacuna, el no tenerla no significa lo contrario. Según la Asociación Española de Vacunología el 95% de los vacunados suele tener una reacción local a partir de las dos semanas de su administración, pero el resto no necesariamente desarrollará esa marca. Dependerá del tipo de cicatrización de las personas e incluso de la forma en que les fue aplicada la vacuna.

Normalmente, la vacuna genera un pequeño nódulo que debe cicatrizar en un periodo de 15 días aproximadamente. Puede aparecer dolor, hinchazón y sensación de calor, que irá desapareciendo con el paso de los días.

Si tienes duda acerca de si la recibiste o no, lo ideal será consultar tu cartilla de vacunación para confirmarlo.

Esta vacuna tiene un gran efecto protector en los lactantes y niños pequeños, especialmente contra las formas graves de tuberculosis pediátrica no pulmonar, como la meningitis tuberculosa.

Ahora ya lo sabes, si no tienes esa marca en el brazo pero tu cartilla está completa, no hay problema. Simplemente eres parte de un grupo pequeño de personas que no desarrollo esa característica cicatriz.

¿Más información sobre vacunación?

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Fuentes:

Secretaría de Salud
OMS
Asociación Española de Vacunología