Ciertas afecciones físicas pueden ser comunes durante las primeras semanas posteriores al nacimiento, una de ellas es la ictericia.

Algunos recién nacidos, a pesar de estar saludables, pueden presentar un tono amarillento en la piel, que se conoce como ictericia.

La ictericia surge cuando se acumula bilirrubina en la sangre. Puede ocurrir porque el hígado aún es inmaduro y no elimina de forma eficiente a la bilirrubina del torrente sanguíneo (ictericia fisiológica) o también secundario a la incompatibilidad entre el tipo de sangre de la mamá y el bebé, como por ejemplo: mamá con tipo de sangre 0 con sangre del bebé A,B o AB, o sangre de mamá Rh negativo con sangre del bebé Rh positivo de cualquier grupo.
Cuando la ictericia es leve, suele ser inofensiva; sin embargo, si la bilirrubina llega a un nivel alto, podrá convertirse en una afección grave.

Ahí radica la importancia de que el pediatra revise al bebé para determinar su nivel de ictericia, en caso de presentarla valorará si existe la necesidad de medir el nivel de bilirrubinas para tratarlo oportunamente. Si el nivel de bilirrubinas es alto y no recibe tratamiento, incluso podría llevar a provocar daño a nivel cerebral. El tratamiento puede ir desde baños de sol hasta fototerapia o realizar una exanguinotransfusión (retirar sangre del recién nacido y transfundir otro tipo de sangre).

¿Cómo detectar la ictericia?

En la fase inicial podemos detectarla con la simple vista. Notaremos que la carita del bebé, e incluso su pecho, brazos, piernas u ojos lucen amarillentos.

Si notas algo así, recurre al pediatra para que pueda revisar a tu bebé y hacer todos los estudios y preguntas necesarias que le permitan corroborar el diagnóstico y actuar en consecuencia de manera segura y oportuna.

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Dr. Marco Escalante Rodríguez | Pediatría y Nefrología
Egresado del Centro Médico Nacional Siglo XXI Ced. Esp. 9610862

Fuente Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)