Aunque existen algunos pequeños muy afortunados que viven una infancia sin tener ninguna eventualidad que amerite una emergencia médica, la gran mayoría, tarde que temprano, tendrá que acudir a una sala de urgencias por situaciones simples o complejas.
Lo mejor es intentar estar relativamente preparados para saber qué hacer en el momento que esto se presente. Eso nos permitirá ser resolutivos y desenvolvernos con más seguridad en una situación de estrés.

Recurre a tu pediatra de confianza

Generar un vínculo con el pediatra durante el desarrollo de tus hijos es muy importante. Esto te permitirá tener la suficiente cercanía para contar con su apoyo y asesoría directa en caso de un problema. Llámalo al consultorio o a su celular si ya tienes un vínculo cercano, para que te oriente sobre si el problema puede resolverse en el consultorio o si será necesario acudir a una sala de emergencias. Si es una emergencia muy grave y no logras contactarlo, llama al 911 o acude al hospital más cercano sin perder tiempo.


Ubica el hospital más cercano

Cuando se presenta una situación de gravedad, lo más importante es ganar tiempo. Si ya sabes qué opciones tienes de clínicas y hospitales, averigua si en éstos cuentan con especialistas pediátricos disponibles en todo momento. Otra opción es averiguar a donde puede acudir tu pediatra de confianza en caso de que exista una eventualidad.


Recuerda todo, los detalles son importantes


Al llegar a emergencias, te preguntarán si el paciente está tomando algún tipo de medicamento, si comió o tocó algo particular, étc. Mientas más detalles des de lo ocurrido, más fácil será para los profesionales encontrar la manera de ayudar.


Guarda la calma

Los niños perciben el pánico de los padres y éste aumenta su ansiedad y miedo. Ellos no dejan de escuchar el tono de voz, lo que dicen y observar cómo actúan los adultos. De esto también depende que tan seguros y asustados puedan sentirse. Háblales con sinceridad pero con calma, intenta tranquilizarte y enfocarte en transmitir que estás ahí para ayudar y acompañar en todo lo que sea necesario.

Los hermanitos se quedan en casa


Si fuera posible, pide ayuda para que alguien de confianza se quede con los demás niños en casa. Mientras menos gente en la sala de emergencias, mejor. Así podrás centrarte únicamente en las necesidades de tu hijo o hija y resolver de manera más precisa cualquier detalle.


Información que debes tener a la mano

• Con qué seguro de salud cuenta. En caso de contar con uno privado, cuál es y el número de póliza.
• El nombre y la información de contacto del pediatra de cabecera.
• Alergias conocidas.
• Antecedentes médicos y quirúrgicos.
• Lista de los medicamentos que esté tomando (incluye medicamentos recetados, medicamentos homeopáticos, vitaminas y suplementos).
• Una secuencia cronológica de todo lo que ocurrió antes de llegar a emergencias.
• Saber a qué hora comió por última vez. Es importante saberlo por si fuera necesario someterlo a un procedimiento o si hay que administrarle un medicamento que requiere tener el estómago vacío. Evita comer delante de de los niños.


Ubica qué objeto le da seguridad

Si tu hijo o hija tiene un objeto favorito con el que se siente seguro o puede dormir, no dudes en llevarlo o pedir que te lo lleven. Una manta, un juguete, un libro. Éstos pueden ayudarle a no pensar en el dolor y a sentir menos ansiedad en un lugar desconocido.


Recuerda que las salas de emergencias no atienden por orden de llegada

Entendemos que todos los padres desean que sus hijos sean atendidos con prontitud; sin embargo, si hay varios casos simultáneos, es posible que quien tenga menos riesgo deba esperar un poco más. Cuando el pediatra de cabecera llama al hospital para avisar que un paciente suyo está por llegar, es posible que el proceso se acelere.
La paciencia es primordial. En ocasiones habrá que esperar resultados de análisis o estudios para poder avanzar en el proceso.

Nadie conoce a los niños como sus propios padres

Si tú crees que tu hijo o hija aún siente dolor o no parece indicado ir a casa, coméntalo. Resuelve todas tus dudas sin importar si ya las preguntaste antes, a veces creemos comprender algo y al poco tiempo nos damos cuenta que por el estrés, no prestamos atención a lo que nos decían. Escucha y habla por ellos.

Seguimiento

Luego de la emergencia mantén informado a su pediatra si tu hijo o hija requieren seguimiento. En caso de que se requiera, solicita a la clínica un informe detallado para entregarle al pediatra.

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Dr. Marco Escalante Rodríguez | Pediatría y Nefrología
Egresado del Centro Médico Nacional Siglo XXI Ced. Esp. 9610862

Fuente : American Academy of Pediatrics